Adan Echeverria, Mexico
Eterno indio que se queja para Vicente Fox I. Qué el águila se grabe el pecho para dormir sentirme patria para no penar sin consuelo soplar sueños destruir destierro y alma.
Qué la serpiente descienda muslos buscar veneno de locura gritar la opresión la ansiedad del sueño morder el mar el aire áspero en la tierra sentirme Mérida en conquista eterna.
Qué el nopal se cuelgue de axilas y desprenda espinas del hueso desvanecerse en silencio como protozoario fuera de su charca.
II. Soy portador del virus de pobreza perdedor que lame los desechos adoren la herida de mi carne heme aquí sólo soy tristeza aire amargo lámpara de ciegos sombra húmeda enmedio de la plaza.
Cuelgo la cara al sol: evaporarme soy voluntad del indio que agoniza un ser que de noche: bebe lágrimas entre la hierba.
III. Miro las paredes y sus nombres piedra del sudor de nuestros padres ciegos
Soy tu hija patria mía soy tu raza déjame entrar a tu caverna dormir entre búhos y anemia los topos no salen de su encierro en días de luna.
Soy la entereza del mosquito que fastidia en los oídos pétalo que cae en cada tumba erosionada. Viento al besar el pubis de tus niñas uno más indivisible eterno indio que se queja.
IV. Entiende mi martirio quiero cumplir con la existencia elevar tu nombre a la estratósfera ser cumbre del mundo ser patria: tu innegable nobleza.
V. Deja que lance gritos como balas perforar corazones de infantes traicionados. Cielo de luciérnagas manantial de manatíes sumisos por la paga simple decadencia de pretéritos.
¡Oh mi México! no basta con quererte desprender la carne alimentarte ¡cómanme antropófagos! no mueran de hambre.
VI. Soy la vida la noche es la nostalgia héroes que luchan con sus bestias la hipócrita historia acontecida bajo los pasamontañas enlodados.
Soy luz tiniebla para los mártires cabalgo el rayo en la tormenta lanzando sacrílegos desprecios a las montañas de agua embravecida.
VII. Dormiré si quieres veinte años con el cuerpo en las espinas de bandera. Ser águila nopal serpiente del escudo la noche con su muerte de bares.
Guarda la religión en las montañas tradiciones de color pringando las leyendas junto a la tumba de cristeros o en las ceibas de guerreros mayas.
Deja al indio alimentar la tierra con sus huesos llanos de azul y verde esmeralda.
Patria eres tan diversa soy simple pensamiento de un ingrato escondido entre las sombras.
La carne de mis huesos es testigo del corazón que he dado en el filo de tus años. Mi cuerpo se funde con el barro te guardo del tiempo entre los lagos sucios del otoño.
El colibrí que atraviesa los años de las plantas desgarra la muerte en lo profano hasta sorber el silencio.
VIII. ¿Qué te pasa patria? no me abortes no dañes la luz de tus indígenas que dan el cuerpo los críos de esta gris vida.
Por tu grandeza no seas la cruz del muerto cavas la tumba de todo el pensamiento anárquico.
México de antepasados deja de sentirte en el secuestro por guerras inservibles y política obsoleta de reptiles endiosados.
Mira que quizá me vuelva tiempo pues sé que acuso sabiendo mi pasado esquizofrénico soy tan sólo el peor de los humanos el perdedor inofensivo que se queja.
|
Por lobogabriel - 14 de Marzo, 2009, 15:15, Categoría: poesia
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|